Depende de por dónde entró el agua. Suena raro, pero para la aseguradora esa es la pregunta que decide todo.
Se rompió una tubería. Si una tubería revienta de repente, o el calentador de agua falla, tu seguro de hogar casi siempre cubre el daño. Es un accidente repentino, y para eso está la póliza.
Entró agua de afuera. Lluvia fuerte que se mete por las ventanas del sótano, un arroyo que se desborda, agua que sube del suelo. Eso se considera inundación, y el seguro de hogar normal no la cubre. Esa parte le toca al seguro de inundación, que es una póliza aparte.
Se regresó el drenaje. Cuando el agua sube por la coladera del piso o falla la bomba del sótano, solo estás cubierto si agregaste esa protección a tu póliza. Es un extra que cuesta poco y que mucha gente no sabe que existe.
Una fuga lenta. Una gotera de meses o humedad que se fue juntando se toma como falta de mantenimiento, y por lo general no se cubre.
Un detalle del seguro de inundación que sorprende. En los sótanos cubre menos de lo que uno piensa. Normalmente paga cosas como la caldera, el calentador de agua, la lavadora y la secadora. No suele pagar la alfombra, los muebles ni las paredes terminadas.
Así que si tu sótano está arreglado como sala o cuarto, vale la pena revisar las tres cosas juntas, la póliza de hogar, el extra de drenaje y el seguro de inundación. En nuestra página sobre una póliza de hogar en Colorado explicamos cómo encajan.
Si quieres, revisamos tu póliza contigo en español y te decimos en cuál de estos casos estás cubierto y en cuál no. Y si vives en una zona de tormentas fuertes, lee también sobre las pólizas para huracanes.