Mucha gente piensa en Colorado e inmediatamente se imagina nieve y esquí. Y la verdad es que tienen razón, es uno de los mejores lugares del mundo para hacerlo. Pero si nunca has venido o apenas estás viendo opciones, planear un viaje de esquí aquí puede sentirse un poco complicado. Hay tantas montañas que a veces uno no sabe por dónde arrancar.
Quiero darte una idea general de cómo funcionan las cosas por acá y qué deberías tener en cuenta si estás armando tu visita. Nada de cosas técnicas, solo lo que necesitas saber de forma práctica.
Las montañas más conocidas
Vail y Aspen seguramente son los nombres que más has escuchado en las películas o revistas. Son lugares enormes, tienen unas instalaciones de primera y la calidad de la nieve es muy buena. Pero hay que ser honestos, casi siempre están más llenos y definitivamente son los destinos más caros. Si buscas toda esa experiencia de lujo, con buenos restaurantes y el ambiente clásico de un pueblo de esquí famoso, estos son los lugares indicados.
Breckenridge y Keystone también son muy populares, en parte porque están un poquito más cerca de Denver. Breckenridge tiene un pueblo muy bonito que se siente histórico. Es una gran opción si vienes con familiares o amigos que tal vez no quieren esquiar todos los días y prefieren caminar y ver tiendas. Keystone es bastante conocido por ser muy amigable para las familias y a veces tienen opciones para esquiar de noche, lo que le da un toque diferente.
Lugares un poco más tranquilos
Si prefieres alejarte un poco del ruido y las multitudes, hay sitios como Loveland o Arapahoe Basin. A este último los que viven por aquí le dicen simplemente A-Basin. Estos lugares no tienen los pueblos lujosos alrededor ni tantas comodidades; la gente va casi exclusivamente por la montaña y la nieve. A-Basin suele tener una temporada bastante larga, a veces hasta principios de verano, porque está a mayor altitud.
Cosas que debes saber antes de venir
El tema de la altitud es algo que agarra desprevenidos a muchos visitantes. Denver ya está alto, pero los pueblos de esquí están todavía más arriba. Es completamente normal sentirse más cansado de lo habitual o sentir que te falta el aire los primeros un o dos días. Tómatelo con calma cuando llegues, toma mucha agua y no te presiones. Hay personas que prefieren quedarse la primera noche en Denver para aclimatarse un poco antes de subir a la montaña al día siguiente.
Luego está el tráfico en la I-70. Esta carretera es la vía principal para llegar a casi todas estas montañas desde Denver. Los fines de semana durante la temporada de nieve el tráfico se pone bastante pesado. Si tienes flexibilidad y puedes ir a esquiar entre semana, te vas a ahorrar un buen rato en el auto. Si a fuerza tienes que viajar en fin de semana, intenta salir muy temprano en la mañana o después de que pase la hora pico de regreso en la tarde.
Boletos y equipo
Algo que ha cambiado bastante en los últimos años es cómo se compra el acceso a la montaña. Comprar tu pase en la taquilla el mismo día que quieres esquiar suele ser la opción más cara de todas. Hoy casi todo funciona con pases de temporada como el Epic Pass o el Ikon Pass. Si planeas esquiar varios días, vale mucho la pena investigar estos pases con meses de anticipación. Muchas veces comprar un pase para unos cuantos días sale más a cuenta que pagar el precio de taquilla diario.
Sobre el equipo, no tienes que comprar lo más caro para venir a disfrutar. La mayoría renta las botas y los esquís o la tabla de snowboard. Puedes rentar en Denver o directamente en el pueblo al que vas. En cuanto a la ropa, el truco de toda la vida es vestirse en capas. El clima en la montaña cambia rápido, puedes tener frío temprano y estar sudando a mediodía después de un par de bajadas. Una buena capa térmica abajo y una chamarra que bloquee el viento es lo principal.
Diciembre es muy pintoresco por las fiestas, pero suele haber mucha gente y la nieve base apenas se está acomodando. Febrero y marzo por lo general tienen las mejores condiciones de nieve, y a veces en marzo el clima es más amigable, lo que hace que estar afuera todo el día sea más agradable.