Cuando la gente piensa en Colorado desde México o América Latina, casi siempre se imagina nieve, esquí y montañas. Y sí, eso existe y es espectacular. Pero hay otra cara del estado que poca gente de fuera conoce hasta que llega: parques nacionales con una variedad de paisajes y de historia que no se parece a nada más en el país.
Algunos de estos parques conectan de una manera particular con visitantes latinoamericanos, especialmente con mexicanos. No por marketing ni por coincidencia, sino por historia real.
Mesa Verde y sus más de 600 viviendas en los acantilados
Mesa Verde está en el suroeste de Colorado, cerca de la ciudad de Cortez, en la región de las Cuatro Esquinas. Es el único sitio Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO en Colorado, y es el parque arqueológico más grande del país.
Lo que hace a Mesa Verde diferente de cualquier otro parque nacional es lo que guarda adentro. Más de 600 viviendas construidas en los acantilados por los Pueblo Ancestrales entre los años 600 y 1300 de nuestra era. La más conocida es el Palacio del Acantilado, o Cliff Palace, con 217 habitaciones y 23 kivas, y se estima que albergó a unas 250 personas en su apogeo.
Para un visitante de México, este lugar resuena distinto que para alguien que llega del norte de Estados Unidos. Estás viendo los vestigios de una civilización que floreció en estas montañas durante siglos, que construyó ciudades en piedra dentro de paredes de cañón, y que eventualmente se fue hacia el sur, hacia lo que hoy es Nuevo México y Arizona, en el año 1300. La conexión con Mesoamérica no es directa ni simple, pero la sensación de estar parado frente a algo que existió mucho antes de la llegada de los europeos sí es muy real.
El parque está a una elevación de entre 1,800 y 2,600 metros. No hay riesgo serio de mal de altura para la mayoría de la gente, pero sí conviene tomarlo con calma el primer día si llegas directamente del aeropuerto.
Rocky Mountain National Park y la carretera más alta de Norteamérica
El Parque Nacional de las Montañas Rocosas, conocido como RMNP, está a unas dos horas de Denver por la Ruta 34. Es uno de los parques más visitados del país, y hay razones muy claras para eso.
La atracción principal para quienes llegan en automóvil es la Trail Ridge Road, que atraviesa el parque de este a oeste y alcanza una elevación máxima de 3,713 metros, es decir, 12,183 pies. Es la carretera continua pavimentada más alta de toda Norteamérica. En su punto más alto hay once millas de ruta por encima de los 3,300 metros.
Incluso quienes vienen de la Ciudad de México, que ya está por encima de los 2,200 metros, sienten la diferencia cuando llegan a los tramos más altos de Trail Ridge Road. El salto de más de 1,500 metros adicionales en pocas horas sí se nota, especialmente al caminar. Vale la pena tomarlo con calma el primer día.
La carretera Trail Ridge Road cierra entre octubre y mayo por las condiciones de nieve. Si planeas ir a verla, los meses de junio a septiembre son la ventana confiable.
Las Great Sand Dunes, el parque que nadie espera
Las Grandes Dunas de Arena están en el Valle de San Luis, cerca de la ciudad de Alamosa. Muchos viajeros ni siquiera saben que existen hasta que alguien se las recomienda, y esa es una lástima porque son uno de los paisajes más raros del continente.
Las dunas más altas rondan los 230 metros, lo que las convierte en las más altas de Norteamérica. Están rodeadas de montañas cubiertas de nieve, lo que crea un contraste visual que parece sacado de otro planeta. En verano, hay un arroyo estacional que corre al pie de las dunas donde la gente camina descalza.
El acceso desde Denver es de unas cuatro horas por la Ruta 17 y la US-160. No es un desvío menor, pero para quienes tienen tiempo en el itinerario, vale completamente el viaje.
Una nota sobre el seguro de viaje para estos destinos
Los tres parques que mencioné tienen algo en común. Los tres están lejos de los hospitales grandes. Mesa Verde está a casi una hora de Durango. Rocky Mountain NP tiene servicios médicos básicos en Estes Park, pero si algo serio ocurre en el backcountry, el traslado puede tomar tiempo. Las Dunas están a 45 minutos de Alamosa, que tiene servicios limitados.
Para cualquier viaje que involucre senderismo en altitudes elevadas, conducir en carreteras de montaña o actividades al aire libre en zonas remotas, tener un seguro de viaje que cubra evacuación de emergencia no es exageración. Es la cobertura que más importa cuando más lejos estás de todo.
Cuéntanos a dónde piensas ir y qué tienes planeado hacer. Con eso ya podemos darte una idea clara de si lo que llevas es suficiente o si hay un hueco que conviene tapar antes de salir.