Israel tiene fama de ser un destino intenso. Entre la inmensa carga histórica, los sitios religiosos y los itinerarios apretados de varios días, mucha gente asume que venir aquí implica caminar kilómetros diarios bajo el sol o tener una resistencia física envidiable. Pero la realidad es que eso no es del todo cierto.
Hay formas de conocer el país que no requieren un esfuerzo extremo. Si viajas en familia, con niños pequeños, con personas mayores, o simplemente prefieres llevar las cosas con calma durante tus vacaciones, existen opciones que te permiten disfrutar del entorno sin terminar agotado al final del día.
Aquí te comparto algunas ideas de recorridos y experiencias en Israel que casi cualquier persona puede hacer sin complicaciones.
Caminar y Comer por el Mercado Carmel
Tel Aviv tiene una energía muy diferente al resto del país, y la mejor forma de entender esa vibra es a través de su comida. El Mercado Carmel (Shuk HaCarmel) es el mercado al aire libre más grande de la ciudad y el lugar perfecto para un recorrido gastronómico.
Hacer un tour de comida aquí es una excelente idea porque el ritmo es relajado y lo marca el grupo. No hay colinas empinadas ni escaleras interminables; es un terreno plano donde la principal actividad es probar cosas nuevas. Vas a encontrar desde hummus cremoso y pan de pita recién horneado hasta especias, quesos locales y dulces como el halva.
La mayoría de estos recorridos duran un par de horas, con paradas frecuentes para degustar y platicar con los vendedores. Es un paseo fácil, entretenido y que te deja un muy buen sabor de boca, literal y figurativamente.
La Experiencia Relajante del Mar Muerto
Flotar en el Mar Muerto es una de esas cosas que tienes que experimentar si vienes a la región. Lo mejor de todo es que es una actividad que no requiere ningún esfuerzo físico real.
Muchos tours organizados salen desde ciudades principales como Jerusalén o Tel Aviv y te llevan en autobuses con aire acondicionado directo a los balnearios o playas de la zona. Una vez ahí, la actividad consiste simplemente en entrar al agua y dejarte llevar. La altísima concentración de sal hace que el agua te empuje hacia arriba; es físicamente imposible hundirse.
Los accesos a estas playas suelen estar bien adaptados. Aunque caminar sobre la sal cristalizada del fondo puede ser un poco incómodo para los pies descalzos (siempre sugiero llevar sandalias de agua), la distancia desde la orilla no es larga. Después de un rato flotando, mucha gente aprovecha para cubrirse con el barro rico en minerales que hay en las orillas. Es como un día de spa natural al aire libre.
Un Paseo en Barco por el Mar de Galilea
Si prefieres estar cerca del agua pero sin llenarte de sal, la zona norte de Israel ofrece un ritmo mucho más tranquilo. El Mar de Galilea, que en realidad es un lago de agua dulce bastante grande, es un lugar rodeado de historia y de paisajes muy verdes que contrastan con el desierto del sur.
En lugar de recorrer las ruinas arqueológicas a pie durante horas, puedes tomar un recorrido en barco tradicional. Hay embarcaciones de madera que replican el estilo de los barcos usados hace un par de milenios en la zona.
Los paseos son muy pacíficos. Simplemente te sientas, sientes la brisa fresca del agua y disfrutas de las vistas hacia los Altos del Golán a lo lejos. Es una actividad que no toma mucho tiempo, es completamente accesible y ofrece una perspectiva diferente de la región.
Conocer Jerusalén Sin Caminar Demasiado
Jerusalén es fascinante, de eso no hay duda. Sin embargo, la Ciudad Vieja está llena de adoquines irregulares, escalones, pendientes y calles muy estrechas. Esto puede ser un verdadero desafío si tienes problemas de movilidad o simplemente no te apetece caminar todo el día esquivando multitudes.
Afortunadamente, hay alternativas para no perderse la magia del lugar. Una opción práctica para tener una idea general de la ciudad es tomar los tours panorámicos en autobús. Te dan una perspectiva amplia de la ciudad nueva y antigua, pasando por puntos importantes con excelentes vistas, como el Monte de los Olivos, sin tener que bajarte a cada rato.
Otra alternativa que se ha vuelto bastante popular para explorar la Ciudad Vieja por dentro son los recorridos guiados en pequeños vehículos eléctricos o carritos de golf adaptados. Estos tours te permiten entrar a los intrincados callejones de los distintos barrios sin el desgaste físico. Es una forma inteligente y cómoda de ver lugares emblemáticos como el Muro de los Lamentos o llegar cerca de la Iglesia del Santo Sepulcro reservando tu energía para más tarde.
Observar la Naturaleza en el Valle de Hula
Si te gusta la naturaleza, hay un lugar en el norte llamado la Reserva Natural de Hula que es perfecto para un día tranquilo. Es uno de los puntos más importantes del mundo para la migración de aves.
Lo interesante de este lugar es cómo está diseñado para los visitantes. En lugar de caminatas pesadas, puedes alquilar carritos de golf o bicicletas (incluso bicicletas familiares donde varias personas pedalean juntas) para recorrer los senderos planos alrededor del lago. También hay zonas de observación cubiertas y accesibles donde puedes sentarte un buen rato a ver los pájaros con binoculares.
Es un plan ideal para una mañana tranquila, sin prisa, y muy amigable para cualquier nivel de condición física.
Un viaje a Israel se puede adaptar perfectamente a lo que tú necesitas. Las distancias entre lugares son relativamente cortas y la infraestructura turística es muy completa. Hay experiencias diseñadas para disfrutar el momento sin prisas, demostrando que no hace falta agotarse para conocer bien el país.